
Dos edificios : ¿ Significado de la espiritualidad
judía?
Por: Matilda Eli
Durante la década del 50 , etapa de consolidación
de la comunidad hebrea de Cuba, se presentó la necesidad
real de edificios propiamente construídos para conjugar su
actividad social y religiosa. Por ello la construcción en
este momento del templo Adath Israel en 1952( Acosta y Picota),
la casa de la Comunidad Hebrea de Cuba, concluida en 1953 e inaugurada
en 1955( 13 e I, Vedado), y el Centro Hebreo Sefardí, terminado
en 1958 e inaugurado en 1959( 17 y E, Vedado).
Desde el punto de vista arquitectónico, la
imagen exterior proyectada se corresponde con las corrientes estilísticas
del movimiento Internacional de la época: el Modernismo.
Debe destacarse el hecho de que estos edificios
fueron proyectados por relevantes personalidades dentro del campo
de la Arquitectura en nuestro país, en ese momento:
· Arq. Aquiles Capablanca, Premio de Oro
en 1946 y 1954, por una residencia en Varadero y el Tribunal de
Cuentas( hoy Ministerio del Interior), respectivamente.
· Arq. Jaime Benavent, tenía en su
haber el proyecto de la tumba del Apóstol José Martí,
en el Cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba; los antiguos
edificios de la SINCLAIR, calle 21 esquina O y el Chase National
Bank, en J y 23. Conjuntamente con la Constructora Metropolitan
S.A fueron los realizadores del Centro Hebreo Sefardí.
Ambas edificaciones se corresponden con el intento,
en el continente americano, de transformar la sinagoga en centro
social, además de lugar de culto y enseñanza. Por
tanto el esquema general propuesto será el de un edificio
sinagogal, que alberga una sala grande para conferencias, funciones
teatrales, etc., que puede transformarse en oratorio con motivo
de las grandes festividades, así como la inclusión
de otros locales para escuela, sitios de reunión para las
organizaciones sociales, biblioteca, restaurantes y otros.
Centro Hebreo Sefardí.
Se desarrolla en cuatro parcelas de los que fueron
los repartos de El Vedado y Medina. Tiene un total de 1227.5 m2,
y originalmente se hallaba una casa quinta de inicios de siglo,
ejemplo clásico del eclecticismo habanero.
La nueva edificación esta formada por dos
bloques bien delimitados y parqueo. Su estructura es de hormigón
armado y fueron utilizados materiales de alta calidad en sus terminaciones.
En este primer bloque se encuentra la entrada principal al Templo
y la entrada al vestíbulo lateral, que da paso a dos rampas
de acceso: una ascendente, a la planta principal y otra al nivel
del basamento. Este ultimo contendrá todo lo referente al
conjunto de locales y áreas que sirven de soporte a la actividad
social antes mencionada. El valor total de la construcción
ascendió a 250 000.00 pesos.
La interpretación conceptual se impone mediante
la sobriedad de las líneas y su influencia cubista en su
expresión formal. El arte monumental empleado presupone la
seguridad de la existencia que con toda certidumbre sobreviviría
a muchas generaciones, sentimiento acorde con el valor existencial
de la Comunidad Sefardí en este momento. La disposición
de las columnas de la entrada principal del Templo, permite establecer
un símil con la referencia bíblica que se hace del
Templo de Salomón.
La ausencia total de decoración en la fachada
no es casual, esta sustentada en la característica de la
época de otorgarle una mayor importancia a la estructura
y de conferirle ningún valor a la profusión ornamental
de inicios de siglo. Esto es un leit motiv de la cultura hebrea,
dada la naturaleza de su espiritualidad a lo religioso y hostil
a todo aquello que representase una pluralidad de culto e imágenes.
Entre los años 1970 y 1996 se produjo un
cambio en mas del 50% del área total del edificio, particularmente
en los espacios que ocupaban el Templo, y varios componentes del
área social. Estas secciones fueron arrendadas al antiguo
Consejo Nacional de Cultura, después Ministerio, como vía
de sostén económica de la sociedad sefardí.
El área del Templo devino sala de conciertos Alejandro García
Caturla, para esto se realizo un trabajo especializado de insonorización
acústica que la convirtió en una de las mejores salas
de concierto del país para la música de cámara
y también para representaciones teatrales. El arrendamiento
ha cesado y se espera que el edificio íntegramente retome
sus funciones de origen.
Casa de la Comunidad Hebrea de Cuba.
El terreno que ocupa actualmente la Casa de la Comunidad
Hebrea de Cuba posee una extensión de más de 2500.0
m2. En este sitio se hallaba la casa del que fuera Presidente de
la República de Cuba, el Dr. Alfredo Zayas y Alfonso, quien
al concluir su mandato en 1925, vivió allí hasta su
muerte.
El edificio cuenta también con dos bloques:
la sinagoga con sus dependencias anexas y la casa social, todo lo
cual se desarrolla en tres plantas y un sótano. Sin embargo
la Casa de la Comunidad Hebrea de Cuba muestra un grado mayor de
elaboración arquitectónica. Como no existía
tradición de obras de esta índole, Capablanca viajó
a los Estados Unidos en busca de la información que necesitaba.
A partir de un estudio minuciosos de la Biblia y de todo aquello
que le permitiese llegar a una interpretación de los códigos,
formuló sus ideas, de manera tal que la expresión
final de su proyecto se correspondiese con la identidad de la cultura
judía.
La concepción arquitectónica del conjunto
está integrada por dos identidades. Una de ellas es un edificio
que refleja inequívocamente influencias de la arquitectura
norteamericana con evidentes acentuaciones de las horizontales,
proliferación de terrazas y amplias crujías y puntales,
el uso del famoso quiebrasol de la inconfundible arquitectura brasileña
y una rampa grandilocuente para el acceso, muestra de una alta elaboración
formal. Junto a este se alza otro edificio, que rompe esta estructuración,
pero a su vez muestra una imagen armónica y equilibrada,
que tanto al interior como en el exterior, trata de sintetizar la
idiosincrasia y simbolismo de este milenario pueblo.
En este último edificio la transposición
de los significados tienen un carácter altamente protagónico.
La entrada al Templo esta acentuada por una escalinata que se identifica
con lo referido en el Talmud, en cuanto a que la sinagoga debe estar
en el lugar más alto de la ciudad y sobre ella no debe existir
nada que interfiera la comunicación con Dios. Esta concepción
se refleja de igual modo en el Centro Hebreo Sefardí.
La fachada y especialmente la puerta, posee el signo
heráldico del León de Judea, la representación
de las doce tribus de Israel y como símbolo más significativo
el de la eternidad, la perpetuación e indestructibilidad
del pueblo judío y de su fe, en dos hermosas menorah , que
centran este elemento de acceso, todo lo que será subrayado
por la monumentalidad del arco de hormigón que representa
el arco iris ( con mas de 15.0 m de altura) y el fin del Diluvio
Universal.
La reinterpretación simbólica en el
interior tiene un valor increíble. Las treinta y nueve ventanas
que decoran el fondo del Altar o Tabernáculo, representan
los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento, lo que reafirma
la adecuación de los códigos realizados por el Arq.
Aquiles Capablanca, siendo este sin dudas un caso único en
Latinoamérica.
En ambas sinagogas, la disposición de las
plantas del Templo tiene puntos de concurrencia:
· La orientación hacia Jerusalem.
Esto tiene su fundamentacion en una actitud bíblica de protesta
contra aquellos que adoraban al Sol. Esta prescripción determina
la disposición espacial del interior del edificio.
· El establecimiento de áreas bien definidas, la amplitud
del espacio, sin divisiones en capillas laterales y la separación
de las mujeres en un oratorio aparte( aunque con la introducción
actual de elementos reformistas hoy no es un elemento determinante)
implica la inclusión de galerías o salones separados,
pero que ineludiblemente se comunican con la parte central. Todo
ello se traduce en ambas edificaciones en la construcción
de un balcón a tales efectos.
· En la disposición espacial influye la ubicación
de los objetos de culto. El Arca de los Rollos o Arca de la Alianza-
símbolo del pacto de Dios con su pueblo- está colocada
en la pared más distante, sobre una elevación. Ante
ella la lámpara perpetua, encendida de forma permanente.
Estas características también están sujetas
a la tradición.
· La bima o tebah (mesa del lector de la Tora) esta situada
en una plataforma en medio de la sala, o mas bien a un tercio del
largo de la misma, contando desde el Arca. El púlpito del
oficiante esta generalmente en una depresión del piso, para
indicar la humildad de la oración.
· La simplicidad o ausencia de la decoración es como
antaño un denominador común. Se cuenta con pequeños
candelabros y en el exterior del Arca, conjuntamente con los leones
que sostienen las tablas de la Ley, con caracteres hebreos están
grabados los Diez Mandamientos.
A cada paso se aprecia que todos estos elementos
apuntan hacia una arquitectura de interiores, intimista, y en total
correspondencia con la vida de peregrinaje e introversión
del pueblo hebreo, donde el elemento arquitectónico, el edificio,
le sirve de vehículo perfecto, como la piel que cubre los
huesos, pero sin ser jamás el actor principal. Es una arquitectura
de interpretaciones.
Estamos ante ejemplos que constituyen evidencias
claras de una época, y ¿ por qué no? de un
estilo y una forma de hacer, pero la relevancia de los significados
se impone. Es la defensa a ultranza de los valores del pueblo judío
como pueblo y cultura, que ha trascendido a nuestro tiempo lo demuestra.
A pesar de su intangibilidad manifiesta, su fuerza es extraordinaria,
porque ha sido capaz de mantener viva la llama que los animaba a
pesar sus dificultades, cuando arrastraban sus pies por las callejuelas
de la Habana Vieja, o aún cuando hoy se traspasa el umbral
de sus sinagogas y se conversa con su gente.
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