
MARTÍ Y LOS HEBREOS
Por María Luisa Zayón
Este año se cumple el 150 aniversario del
natalicio del Héroe Nacional de Cuba, José Martí.
Nuestra comunidad siempre Ha tenido presente y ha puesto en un lugar
cimero el pensamiento y toda la obra de este grandioso hombre, Maestro
y guía para todos los cubanos. Desde los años 50 el
grupo de intelectuales que formaban parte de nuestra congregación
se dedicaron a resaltar la figura de José Martí y
a reflexionar en torno a su obra. Hace cincuenta años, cuando
se celebraba en el país el centenario del Apóstol
la Agrupación Cultural Hebreo-Cubana editó la colección
"Martí visto por hebreos", que incluía poemas,
conferencias, discursos sobre Martí y además fragmentos
de su obra donde se refiere a la temática judía.
Por otra parte, en 1953, el escritor hebreo-cubano Eliézer
Aronowsky saco a la luz el poema escrito en yiddish "Martí",
que cuenta de varias partes, cada una reflejando distintos momentos
de la vida del Maestro: Juventud, Presidio, Exilio, Guatemala, Cayo
Hueso, etc.
Aronowsky, quien fue periodista, corresponsal de diarios hebreos
de Norteamérica, y autor de uno de los primeros libros que
se publicara en Cuba en caracteres hebreos, organizó también
en el año del Centenario un acto en Tel Aviv, con distinguidos
representantes de la cultura hebrea, para honrar a Martí.
El poema "De Cara al Sol" ("Mitn
Ponim Tzu Der Zun"), le dio titulo al Homenaje a Martí
en Yiddish en el Centenario de su natalicio, otra de las publicaciones
realizadas por la Agrupación Cultural Hebreo-Cubana. Esta
constituye una pequeña antología que incluye trabajos
no solo de intelectuales hebreos cubanos sino de destacadas figuras
de otras partes del mundo. El cuaderno recoge también aforismos
de Martí y fragmentos de temas hebreos en la obra martiana,
todos traducidos al yiddish por el poeta y ensayista Abraham Z.
Vainstein "cantor de las bellezas naturales y humanas de su
patria de adopción y fervoroso admirador de Martí"
al decir de Marcus Matterín,prestigiosa intelectual quien
fuera director de la biblioteca.
"...el emancipador, el maestro, el Quijote de las manigua,
el mártir, ese hombre entero y verdadero que se llamó
José Martí, el profeta criollo a quien Dios se le
manifestó como a Moisés bajo la forma de una zarza
ardiente y le ordenó que sacara a su pueblo de la esclavitud",
así lo llamó el poeta hebreo-argentino César
Tiempo.
Es poco lo que se diga o lo que se haga para recordar
a nuestro José Martí.
Solo queremos compartir dos poemas que constituyen un valioso homenaje
de quienes fueron figuras representativas dentro de la Comunidad
Hebrea de Cuba.
De Cara al Sol <fragmentos>
- Con motivo del Centenario del Apóstol José Martí
-
Por Abraham Z. Vainstein
Traducción literal por Abraham Marcus Matterín
Versión en español por Rafael E. Marrero
Una vez cada siglo
nace un astro...
Sólo el tiempo es testigo
de que una vez- cada cien años-
un pensamiento se hace antorcha
y viene una luz a libertarnos.
De cara al sol,
sin odios ni enemigos,
con la verdad delante
y el corazón siempre de niño, sufridor y poeta
hasta la tumba en Dos Ríos,
fuese valiente a libertar la Patria,
ara y no pedestal ennegrecido.
Su corazón es una rosa blanca
dejando su perfume en cada cosa.
Una mujer lo llama con sus ojos.
Cuba- su patria- no se encuentra sola.
¡Oh, poeta, Martí! Tuyo es el tiempo,
tuya la eternidad desde la rosa,
tuyo el destino de tu Patria-Cuba-
donde mi corazón hallo paloma...!
Una vez cada siglo
nace un astro...
Fuiste humilde y supiste,
del perro, del amigo, del hermano.
De la amistad hiciste una almohada.
Del amor a la Patria un sueño largo.
De niño, los grilletes.
¡Oh las canteras de San Lázaro!
De hombre, la Patria en cruz
¡Puesta en sus brazos!
Poeta,
Supiste serlo siempre.
Poeta
Del látigo y la rosa,
De la bandera,
del amigo,
de la mujer que te miró a los ojos,
del pan amargo del exilio,
de la verdad y la justicia,
de la suave ternura de los niños...
Una vez cada siglo
Nace un astro.
Tu figura de Apóstol se agiganta
Por las tierras de América.
Tu nombre todos lo dicen con amor
Y los niños te besan
Cuba será feliz algún día,
Tus enseñanzas serán nuestras.
Yo que aprendí de ti a amar la tierra,
A ver al hombre como igual,
Sin odios ni vergüenzas;
A amar la libertad
-la libertad que es nuestra-
te estoy amando desde mis raíces
porque tú también amaste a la proscripta raza de Judea.
Juventud
Eliézer Aronowsky
Traducción de Abraham Marcus Matterín
Versión libre de Andrés de Piedra-Bueno
Hace cien años. En una
callejuela de La Habana
se abren dos chispas de gloria
en una cuna sin manchas.
Allí un corazón enorme
un balbuceo acompasa
y todo canta y sonríe
y todo sonríe y canta
para una madre sencilla
que se vierte en una lágrima
y para un padre que apenas
sostiene al sol la mirada.
Altar y trono ya tienen
para su servicio otra alma,
piensan los dos; pero el niño
para otro servicio irradia.
pasa el tiempo, pasa el tiempo;
pasa el sol sobre la casa...
Como los niños vecinos
va el niño José a las aulas
y, entre algún tirón de orejas
que las orejas le alarga,
a su ansiedad se revela
un mundo en cada palabra...
Si hay horizontes de noche,
hay trillos de luz que marcan.
Para encontrar el amigo
que no destiñe ni cambia,
aprieta sobre su pecho
un ramillete de páginas
porque en cada libro se encuentra
la verdad que sella y salva.
(No importa que otras verdades
aún esperen horas magna.
El tiene la fuente a mana
y sabe beber sus aguas.)
Mendive mira al discípulo
y todas sus hambres sacia
con luz de todos los siglos
para el bautismo del alma,
bautismo de arte y ciencia,
bautismo de sol y patria.
Así, el mundo para él
adquiere una lumbre clara
y, sobre el altar y el trono,
es el pueblo quien nos manda.
El hombre es dios y quien vea
en otro hombre carne esclava
es criminal en sí mismo
porque, negándola, infama
la libertad de la especie
que a todos une y abraza.
Aunque el redor es sombrío,
el sol brilla en su mirada.
Aunque una mano bendice
la mano que aprieta y mata;
aunque el patíbulo quiera
estrangular las palabras;
aunque en nombre de la ley
a la ley de Dios se ultraja;
aunque se ensarten los días
en su angustiosa sarta,
se yergue José Martí
para la defensa humana
porque profanan a Dios
quienes al hombre profanan...
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