A PROPÓSITO DE IAMIM NORAIM
Tatiana Santos

Entramos en el nuevo año asumiendo la responsabilidad por nuestras acciones y con la esperanza de que el pasado nos sirva de lección para el futuro. A diferencia del año nuevo de otros pueblos que muchas veces se convierte en una ocasión para el exceso, el júbilo desenfrenado y hasta la promiscuidad, nuestro ROSH HASHANÁ es solo el comienzo de una introspección. Por eso los días que median entre el 1 y el 10 de TISHREI, o sea, entre ROSH HASHANÁ y IOM KIPUR, han sido denominados como ASERET IEME HA TESHUVÁ, los diez días de arrepentimiento.

A propósito de estos días nos vamos a referir, a lo que constituye, no solo los tres pilares de Iamim Noraim sino a algo que debe estar presente en cada momento de nuestras vidas: TESHUVÁ, TEFILÁ, TZEDAKÁ.

TESHUVÁ:

Retorno, arrepentimiento. Nos encontramos que al inicio de un nuevo año no estamos recibiéndolo de frente, solamente miramos hacia el pasado año, pensando, haciendo introspección, examinando cada paso errado y ¿por qué no?, cada paso; evaluando nuestras relaciones con los demás y sus resultados y por supuesto, buscando la forma de conciliar primero una respuesta humana a nuestros errores.

Cuando el Templo Sagrado de Jerusalem existía y se ofrecían en él sacrificios, los oferentes obtenían la tan anhelada expiación cuando ellos traían su sacrificio y se arrepentían del pecado cometido. También los rituales que el COHEN GADOL (Sumo Sacerdote) realizaba en IOM KIPUR expiaban por el pueblo. Pero en nuestros días no tenemos un Templo, y la expiación por nuestros errores depende del IOM KIPUR y de la TESHUVÁ.

Según el gran sabio judío Rambam (Maimónides), quien desea hacer TESHUVÁ debe abandonar la conducta errónea, pues es imposible arrepentirse en el marco de la teoría solamente. Si decimos que no estamos de acuerdo con una conducta, pero a pesar de nuestras palabras seguimos incurriendo en ella, eso significa que todavía no se arrepintió completamente ni siquiera en el campo de lo teórico. Además debemos trabajar sobre nosotros mismos para no cometer los mismos errores nuevamente.

Más allá de eso, también sentiremos que es más fácil para nosotros arrepentirnos porque todos estamos en un proceso de TESHUVÁ y las acciones del grupo, sin ningún lugar a dudas, ejercen su influencia. Si erramos contra nuestro prójimo no servirá de nada que nos disculpemos delante de Dios. Primeramente debeemos reparar el daño causado a nuestros semejantes, rogando sus disculpas, y luego debeemos pedirle el perdón a Dios, pues Él no quiere que Sus hijos actúen erróneamente los unos con los otros.

TEFILÁ:
Concepto traducido generalmente como oración y plegaria, es la meditación judía por excelencia a través de la cual el hombre activa todo su ser y la realidad en dirección a su origen y el origen de todo lo creado. La oración es un punto de encuentro entre Dios y el hombre, es el lazo que une al pueblo de Israel con Dios. Gracias a este encuentro la TEFILÁ de un corazón sincero tiene la fuerza de elevar a la persona a un nivel que el espíritu humano aun profético no puede alcanzar.

A lo largo de la historia del pueblo de Israel han aparecido diferentes TEFILOT, oraciones de agradecimiento, de petición, oraciones para solicitar el perdón de Dios. Estas oraciones las decimos actualmente sin que hayan perdido el sentido y su riqueza tanto espiritual como poética. Tenemos oraciones principales en cada servicio que manifiestan el apego de nuestro pueblo por su fe, SHEMA ISRAEL, AMIDÁ, KADISH, oraciones que van acompañadas por la KAVANÁ, por la intención con la que se pronuncian.

Después de la destrucción del templo, las oraciones tomaron una gran importancia, sustituyendo en gran medida a los KORBANOT (sacrificios) que se realizaban en el BEIT HAMIKDASH, aunque durante la realización de estos se decían oraciones estas no tenían el peso mismo de los sacrificios. La TEFILÁ de SHAJARIT corresponde al "KORBAN TAMID" (sacrificio permanente) de la mañana. La TEFILÁ de MINJÁ corresponde al "KORBAN TAMID" de la tarde. La TEFILÁ de ARVIT corresponde al holocausto de los sobrantes de los sacrificios diurnos, llevado a cabo por la noche. La TEFILÁ de Musaf que se recita en Shabat y días festivos (YOM TOV), es relativa al "KORBAN MUSAF" (sacrificio adicional) que, en honor al evento, se ofrecía en el Templo en dichos días.
Hay oraciones que decimos hoy que fueron dichas por el pueblo de Israel antes de la construcción del templo , donde se refirma la fe en un solo Dios como sucede en el SHEMA ISRAEL. Estos tienen una importancia inapreciable para la reafirmación de nuestras tradiciones.
¿Y quién no se emociona cuando dice el AVINU MALKENU durante IOM Kipur, el OSE SHALOM o el SHEEJEIANU?

TZEDAKÁ
Si bien ayudar al prójimo siempre es bueno, de cualquier forma que esto sea, es correcto intentar la auto superación aun en este campo, de tal forma que el dar y ayudar sea una actitud valorada y asimilada por nuestro ser; fomentando y desarrollando el amor y la paz en las sociedades.

El Rambam nos presenta a continuación ocho niveles para poder crecer gradualmente en la TZEDAKÁ, alcanzando las máximas escalas en el amor al prójimo y, a la vez, en felicidad y paz interior; Como dicen nuestros sabios: "Quien ayuda al otro, se esta ayudando a si mismo". La forma más elevada de practicar TZEDAKÁ (hacer justicia) es ayudar a una persona antes que esta lo necesite ofreciéndole ayuda sustancial de forma digna, otorgándole un crédito adecuado o ayudándole a encontrar un empleo de manera que no se vea obligado a depender de otros. En el segundo nivel el donante no conoce al que recibe y a su vez el que recibe no conoce al donante, como cuando se contribuye a un fondo para ayudar a los demás. En el tercer nivel el donante conoce al que recibe pero el que recibe no conoce al donante. El cuarto nivel es el de la donación indirecta mediante la cual el que recibe conoce la identidad del donante pero el donante no conoce la identidad del que recibe la donación. El quinto nivel es cuando se da directamente la ayuda sin ser solicitada. El sexto nivel es cuando se da la ayuda después que el necesitado lo solicita. El séptimo nivel es cuando se ayuda en menor medida de lo que podría hacerse pero con alegría. El octavo y más bajo, aunque no por eso es desestimado, es cuando se hace a desgano.

En el mundo moderno se vive muy deprisa y hay personas que no miran nunca alrededor, siempre debemos buscar un momento para detenernos en nuestro diario bregar y observar y sentir, eso es hacernos justicia a nosotros mismos. Cuando trabajamos en nuestra comunidad, cuando estamos cerca unos de otros, y no solo en IOM KIPUR, tenemos la oportunidad de hacer justicia. Tenemos la gran obligación de mirar unos por otros y de trasmitir nuestra riqueza espiritual en cada momento compartid

   
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