
J E R U S A L E M
Pablo Verbitsky
Ciudad sagrada para tres religiones
Capital de un solo estado
"Sin Jerusalem como capital Israel pierde sentido histórico."
(Julián Marías, notable filósofo católico
español en su libro ISRAEL, UNA RESURRECCION)
"Dios no entrará en la Jerusalem celestial
hasta tanto no ingrese en la terrenal."
(Rabí Yojaná en EL TALMUD)
Hace muchísimos años Teraj, un fabricante de toldos
de la ciudad de Ur, en Caldea, decidió emigrar a otras tierras
y se hizo acompañar por su hijo Abran (luego Abraham), la
esposa de éste, Saray (Sara) y el sobrino de su hijo, llamado
Lot. Partieron, pero en Jarán muere Teraj. Ahí recibe
Abraham, según la Biblia, el primer mandato de Dios, el de
ir a la tierra que El le indicará. Es en ese instante que
el pueblo judío hace su aparición en la historia.
El Faraón Akenatón, también
Melquisedec, rey y sumo sacerdote simultáneamente de Salén
(Jerusalem) y otros gobernantes comenzaban a tener la intuición
de que había un solo Dios, pero aun mantenían elementos
de paganismo. Es Abraham, el primer patriarca del pueblo hebreo,
el real y verdadero creador del monoteísmo, dándole
un contenido totalmente nuevo. Su Dios no se identifica ni con astros
ni con nada material, es inmaterial y el creador y señor
del universo. Siglos después las otras dos grandes religiones
occidentales (cristianismo e islam) toman (con variaciones y grandes
diferencias en otros aspectos) la idea de un Dios Único y
Total.
Pero sigamos haciendo la crónica de los acontecimientos.
Posteriormente vienen los patriarcas, el exilio y esclavitud en
Egipto, Moisés y el regreso a la tierra amada, la época
de los jueces, hasta que se establece el Reino de Israel, con Saúl
como su primer monarca. Pero es a partir del rey David que cobra
mayor auge y trascendencia la nación israelita. En el año
1003 Antes de la Era Común establece David a Jerusalem como
capital de la Nación Hebrea. A la muerte de David reina su
hijo Salomón. Es este gran rey el constructor del Templo
en Jerusalem, como centro NACIONAL Y RELIGIOSO del pueblo hebreo.
A partir de ese momento es que nace la dicotomía de una Jerusalem
celestial y una Jerusalem terrenal. Los judíos primero y
más tarde los cristianos, valoran a la ciudad en sus características
religiosas (celestiales), pero existe también la Polis, la
ciudad terrenal, cotidiana, que es capital de un Estado Nacional,
aparte de sus connotaciones religiosas.
El reinado con capital en Jerusalem duró
alrededor de 400 años, hasta que en el 586 a.E.C. Nabucodonosor,
conquista la ciudad, destruye el templo y se lleva el pueblo judío
para Babilonia. Apenas 50 años después los persas,
con Ciro como líder vencen a los babilonios y permiten el
regreso de los judíos, los que reconstruyen la ciudad y comienzan
a reconstruir el templo. Esta situación se mantiene varios
centenares de años más hasta que esa tierra es dominada
por Alejandro Magno, quien encabeza a los griegos. Luego vienen
los ptolomeos de Egipto, que gobiernan desde El Cairo, los seleucidas
de Siria que rigen los destinos de esas tierras desde Damasco. Los
Hasmoneos, con Judas Macabeo a la cabeza derrotan a los seleucidas
en el 164 a.E.C. y gobiernan otros 100 años hasta que Pompeyo
comienza el dominio romano. Colocado por los invasores, Herodes,
el Idumeo, termina de reconstruir el templo y realiza otras obras
importantes. Finalmente el romano Tito destruye definitivamente
el templo. Constantino, emperador de Bizancio, convierte a Jerusalem
en un centro cristiano hasta que el califa Omar reconquista toda
la zona. Durante un corto lapso el califa Abd al Malik permanece
en la ciudad y construye el Domo de la Roca. Los cruzados, en el
1099 masacran a judíos y musulmanes y se establecen en Jerusalem
a la que llaman Aelia Capitolina, pero Saladino reconquista los
llamados Santos Lugares en el 1187. Con el decursar de los siglos
Jerusalem y toda la patria israelita va decayendo, sobre todo entre
los siglos XVII y XVIII. En la segunda mitad del XIX comienza el
renacimiento de esas tierras con la llegada de oleadas de inmigrantes
judíos. Durante siglos esto había sucedido, pero no
en tal magnitud, habían emigrado a Israel los caraitas, los
alumnos del Gaón de Vilna, los Biluím, etc... Del
1517 al 1917 gobiernan los otomanos, desde Constantinopla, y después
de la primera guerra mundial queda la zona bajo mandato británico.
Volvamos un momento hacia atrás. De la historia
de Jesús nace el cristianismo, que luego adquiere diversas
variantes, así como en el caso de los judíos y de
los musulmanes hay disímiles interpretaciones de los textos
sagrados. Los cristianos (católicos, protestantes, ortodoxos)
son corrientes religiosas, sus fieles viven en cualquier país
y, naturalmente veneran esos lugares pero no reclaman a Jerusalem
como su capital. Por su parte para los mahometanos las ciudades
sagradas son Medina y La Meca, ambas situadas en el actual territorio
de Arabia Saudita. La única importancia que tiene Jerusalem
para el Islam es que desde la famosa Roca se elevó Mahoma
al cielo. En la Biblia la palabra Jerusalem aparece más de
700 veces, en el Corán no se menciona ni una sola vez.
Mis abuelos paternos eran muy revolucionarios y
algo asimilacionistas. Participaron en la fracasada revolución
rusa de 1905 y tuvieron que salir huyendo de la Rusia zarista para
salvar sus vidas. Cuando emigraron a la Argentina seguían,
entre ellos, hablando en ruso. Mis abuelos maternos también
emigraron al país del sur, pero eran más tradicionalistas
y, entre ellos, hablaban idish. Pero en ambos casos al igual que
los judíos de Sefarad (España) del siglo X, los de
Egipto del XII, los del XVI de Turquía, los que vivieron
y sufrieron en Alemania, Ucrania o Polonia, los de Yemén,
Holanda o los venidos a América al menos una vez al año
dijeron, decían, dicen: EL AÑO PROXIMO EN JERUSALEM,
y es que la idea del retorno a la patria ancestral no murió
nunca, y el símbolo de esa patria perdida y luego reconquistada
ha sido, es y será Jerusalem, el eterno centro espiritual
y nacional del pueblo judío desde hace más de tres
mil años.
Al crearse el Estado de Israel Jerusalem queda dividida
en dos, una parte judía y otra jordana. Aquí valdría
la pena mencionar que en los más de 1000 años que
Jerusalem ha sido y es la capital de Israel ha florecido en todos
sentidos, en cambio en 700 años de dominio árabe,
400 de turco musulmán y 19 de jordano palestino no tuvo importancia
nunca, ni se la consideró capital de nada, ni tampoco fue
considerada siquiera una provincia, ni fue visitada jamás
por un Jefe de Estado de un país árabe. Después
de la guerra del 67 se unifica la ciudad y se conservan y protegen
los lugares sagrados de las tres religiones.
Por todo lo explicado hasta ahora con argumentos,
datos y hechos históricos concretos e irrebatibles queda
demostrado completamente que más allá de consideraciones
políticas circunstanciales, aunque la ciudad de Jerusalem
sea considerada sagrada para las tres religiones monoteistas occidentales,
esa urbe (no sólo celestial sino también terrenal)
es definitivamente la capital no sólo del judaísmo
mundial sino de Eretz Israel.
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