
Nuestra Sinagoga
José Miller
Escribimos estas líneas justo después
de Iom Kipur. Compartimos con nuestra congregación los servicios
religiosos de los Iamim Noraim. Consideramos que cuantitativamente
y cualitativamente estos fueron extraordinarios en nuestro medio.
Esto nos ha llevado a reflexionar sobre lo que representan nuestros
miembros y su concurrencia a la sinagoga en la vida religiosa de
la comunidad, pero también en lo que representa o pudiera
representar la sinagoga para ellos
El trabajo que estamos realizando desde 1992, primero
para rescatar esa gran parte de nuestra población judía
que estaba alejada y después para restablecer la vida comunitaria
y revivir el judaísmo en nuestro país tanto material
como espiritualmente, ha rendido buenos resultados. No aspiramos
a que seamos iguales que en épocas anteriores (hace 50 años).
Las circunstancias son distintas; las condiciones objetivas y subjetivas
son muy disímiles. Somos, en general una generación
diferente, con las mismas raíces pero hemos crecido en un
medio distinto, y esto ha tenido sus consecuencias. Nuestras actividades
comunitarias (seculares y religiosas) se desenvuelven de manera
que atraigan a nuestros miembros según la edad y el género.
Pero el núcleo central de nuestra vida es la Sinagoga, alrededor
de la cual gira todo. En relación con la sinagoga quisiéramos
dejar ver nuestro criterio sobre como ajustar la actividad religiosa
a las necesidades y aspiraciones de esta generación en general,
y de los grupos que integran la comunidad en particular.
Veamos esto: El eminente Rabino Y. D. Soloveitchick
en el libro Filosofía de la existencia judía escribió:
"La sinagoga no es en nuestros días la institución
más popular en el seno de la comunidad judía; y no
sólo para el sector laico sino también el religioso.
Las actividades e intereses de este sector no giran alrededor de
la sinagoga, y sus hijos le dan la espalda. ¿Acaso tiene
esto remedio? Existe alguna solución. No lo sé."
En el Majzor para Iamim Noraim, editado por el Seminario
Rabínico Latinoamericano, leí lo siguiente, escrito
por el Rabino Abraham J. Heschel: "Se acostumbra culpar a la
ciencia secular y a la filosofía antirreligiosa por el eclipse
de la religión en la sociedad moderna. Sería más
honesto culpar a la religión de sus propias derrotas. La
religión declinó, no porque fue refutada sino porque
se hizo irrelevante, desanimada, opresiva, insípida. Cuando
la fe es completamente reemplazada por el credo, el culto por la
disciplina, el amor por el hábito, cuando la crisis de hoy
es completamente ignorada a causa del esplendor pasado, cuando la
fe es más una herencia que una fuente viviente, cuando la
religión habla sólo en nombre de la autoridad, y no
con la voz de la compasión, su mensaje carece de sentido.
La tarea primordial del pensamiento religioso es redescubrir las
preguntas para las cuales la religión es una respuesta."
Para casi terminar, quiero agregar un párrafo
del libro del Rabino Philip S. Berg, Iniciación a la Cabalá:
"Los jóvenes experimentan frecuentemente el judaísmo
como un sistema arbitrario y arcaico de reglas coercitivas y restrictivas
que fueron creadas para permitir a una nación mística
de ex esclavos que pudiera sobrevivir durante cuarenta años
en el desierto, y que este sistema fue subsiguientemente fosilizado
por medio de minuciosos arreglos de los sabios hasta que el resultado
obtenido parece ser de mayor interés para el historiador
y el arqueólogo que para aquella persona que afronta los
problemas de poder encontrar lo que significa ser judío en
una sociedad moderna."
Toda la literatura judía, El Tanaj (La Biblia),
El Talmud, La Cabalá, es una fuente que puede hacerse accesible
a la mayoría de nuestra comunidad según el nivel de
conocimientos, y en esa fuente encontrar respuesta a sus inquietudes
y preguntas.
La sinagoga abre sus puertas y recibe a muchos creyentes
con problemas, personas vulnerables, que de una u otra forma están
lastimados, y esperan encontrar en la religión a través
de la sinagoga no sólo amor y consuelo sino también
la luz y la esperanza que necesitan para dar por si mismos rumbo
seguro a sus vidas. Necesitamos hombres y mujeres conocedores del
judaísmo para que enriquezcan su cultura religiosa y puedan
adquirir la capacidad y habilidad de predicar el mensaje que estas
personas buscan.
Un patrocinador que contribuyó generosamente
para la publicación de uno de los libros que hemos consultado,
se expresó de este modo: "Mi más profundo agradecimiento
a quienes nos dieron la oportunidad de revelar la luz oculta, la
felicidad y el regocijo que se encuentran dentro de cada uno de
nosotros.".
Todos tenemos esa posibilidad de descubrir nuestro
propio potencial. Abre tu alma y encuentra en el judaísmo
la respuesta que buscas para dirigir, con fe y con razón,
tu vida.
¡Le Jaim!
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