
EL TALMUD
Pablo Verbitsky
El texto más sagrado para el judaísmo
es La TORÁ, (o sea El Pentateuco; compuesto por Génesis,
Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio); los
primeros cinco libros del TANAJ (La Biblia). Esos escritos tienen
entre sí una unidad y representan la base de la Ley tradicional
del pueblo judío y de su concepción de la vida y el
universo. Transcurre entre la creación del mundo y la muerte
de Moisés. La Biblia contiene también otros textos
fundamentales: Jueces, Reyes, Crónicas, Salmos, Proverbios,
etc. Según la tradición, la ley escrita (La TORÁ)
fue revelada a Moisés con un complemento de explicaciones
conocidas como TORÁ SHEBÉ AL PÉ, esta era la
Ley Oral y fue transmitida de generación en generación
hasta la época del TALMUD.
Desde el comienzo de los tiempos se estableció que la Ley
Oral no debía escribirse, para no anquilosarla y convertirla
en dogma autoritario, sino que debía ser interpretada y reinterpretada
por maestros y alumnos en base al análisis, el estudio y
la discusión. Como la vida del pueblo hebreo no fue nunca
fácil y se temía que (como había pasado en
ocasiones y volvería a pasar) pudiese ocurrir una gran matanza
que aniquilara a los conocedores de la Ley Oral y que ésta
pudiera perderse se decidió, tras numerosísimas discusiones,
alegatos en pro y en contra, que se redactara lo que fue llamado
La MISHNÁ.
La MISHNÁ viene a ser una recopilación de decisiones
y leyes tradicionales que abarca todos los sectores de la legislación
civil y religiosa, compilación realizada por los llamados
TANAIM, o sea los eruditos de ERETZ Israel entre los siglos I y
III de la Era Común. El redactor fundamental de la MISHNÁ
fue Iehuda Hanasí, alrededor del año 200. Iehuda reunió
las enseñanzas de los TANAIM, las seleccionó, las
ordenó por temas. Los alumnos de Hanasí la perfeccionaron
y completaron por el 220. Otro destacadísimo erudito que
colaboró en la redacción de esta obra fue Rabí
Akiva, y también varios de sus alumnos, especialmente Rabí
Meir. La MISHNÁ se divide en 6 órdenes: la tierra,
el tiempo, lo femenino, la sociedad, lo sagrado y la muerte. Hay
en total sesenta y tres tratados de MISHNÁ que reúnen
un total de 580 capítulos. El idioma en que fue escrita era
un hebreo muy cercano al arameo, idioma denominado "lengua
de los sabios" que se usaba en las IESHIVOT (academias rabínicas)
en aquella época. Esencialmente la MISHNÁ es un resumen
de las leyes que complementan, analizan y explican las leyes de
la TORÁ. El idioma en que estaba escrita la TORÁ,
las palabras y giros idiomáticos usados y otras características
del llamado Libro de los Libros, se prestaba a diferentes interpretaciones;
algunos sabios opinaban que tal cosa quería decir tal cosa
y otros sabios sostenían que significaba tal otra, en ocasiones
dos interpretaciones no solamente eran distintas sino contradictorias.
Pocos años antes del inicio de la Era Común existieron
las escuelas de Hilel y Shamai, dos grandes sabios, eruditos ambos
y profundamente estudiosos, cada uno de ellos dirigía una
escuela pero sus criterios eran generalmente opuestos. Así
paso en muchísimas otras ocasiones, casi siempre existían
dos interpretaciones distintas y generalmente contradictorias entre
los eruditos de las diferentes IESHIVOT. ZUGOT se les llamaba a
las parejas (fueron cinco) que oponían sus criterios para
así profundizar más en los planteamientos de la TORÁ
y en general la Biblia, en esas ZUGOT uno era el Presidente del
Sanedrín y el otro oficiaba como AV BET DIN, o sea como Jefe
de la Corte Rabínica. Las parejas fueron Iosi Ben Io`ezer
y Iosi Ben Iojanan; Iehoshúa Ben Prajía y Nitai Haarbeli;
Iehuda Ben Tabai y Shimón Ben Shetaj; Shmaiá y Avtalión.
Posteriormente a todos estos los más famosos, los nombrados
Hilel y Shamai.
En este momento es necesario, antes de seguir con la historia del
TALMUD, aclarar dos cosas que fueron fundamentales en la subsiguiente
historia de la humanidad. Una de ellas es que la Biblia fue traducida
a diversos idiomas, árabe, griego, etc. La versión
helenística, llamada Septuaginta está plagada de errores,
tergiversaciones, traducciones equivocadas; si se fueran a señalar
las falacias de las cuales es responsable la inexacta versión
griega no bastaría un solo volumen. Otra cosa que es importante
conocer es que hay dos cosas distintas llamadas "La Biblia".
Los judíos tienen su concepción, que va desde el libro
de Génesis hasta Malaquías. El Cristianismo, en cambio,
llama a la Biblia Judía "El antiguo testamento"
y a otras partes agregadas por esa religión San Mateo, San
Marcos, Hechos, Corintios, Pedro, Juan. Apocalipsis, etc. "El
Nuevo Testamento", para ellos la Biblia es el conjunto del
Viejo y el Nuevo testamento, o sea que aceptan la concepción
histórica de los judíos pero agregándole otras
argumentaciones de las cuales nace esa otra religión.
Volviendo a la historia del TALMUD debemos decir que MISHNÁ
hay una sola, la compuesta en ERETZ Israel. Pero ella sola no compone
el TALMUD, éste es La MISHNÁ más la GUEMARÁ,
que viene a ser el complemento definitivo para la comprensión
de la historia, las costumbres, las creencias del pueblo judío.
La esencia de la GUEMARÁ son las discusiones, polémicas,
y controversias entre los sabios. Pero no existe un solo TALMUD,
sino que hay dos: El TALMUD Babilónico, que está considerado
el mejor y más completo y el TALMUD de Jerusalem (aunque
fue compuesto en Séforis, Cesarea y Lydda, y redactado definitivamente
en Tveria hacia el 380, no obstante se le llama TALMUD de Jerusalem).
Este último concluido alrededor del Siglo IV y el redactado
en la Diáspora babilónica alrededor del año
500. Hubo una GUEMARÁ también en Israel pero mucho
más pobre que la babilónica, aparte de haber perdido
muchas páginas en el transcurso de los siglos. La GUEMARÁ
babilónica, fue redactada por Rab Ashi alrededor del año
400 con la colaboración de su alumno Rabina, y fue terminado
por Rab Yose alrededor del 500. En Israel existía (aun bajo
dominio extranjero) una institución, llamada el NESIUT dirigida
por un individuo llamado el NASÍ, que oficialmente se consideraba
el máximo dirigente dentro del pueblo judío para las
cuestiones gubernamentales, administrativas, etc., excepto las religiosas
que estaban en manos de los rabinos más connotados por su
sabiduría y su moral. En el año 425 desaparecen definitivamente
el NESIUT y el NASÍ. Para ésta época ya Babilonia
representaba no sólo el lugar de la Diáspora donde
más judíos llevaban adelante las tradiciones hebreas
sino que existían grandes sabios y las mejores IESHIVOT de
la época. La desaparición del NASÍ ayudó
aún más a estas circunstancias que llegaron a convertir
a Babilonia en la capital del judaísmo.
Surgen pues en Babilonia dos importantísimas IESHIVOT, la
de Sura y la de Nehardea, posteriormente trasladada a Pumbedita
y que tal vez fue la más importante de todas las de aquellos
tiempos. Los que compilaron la GUEMARÁ fueron los llamados
AMORAIM. A partir de allí quedó establecida definitivamente
la HALAJÁ como código de todas las normas que rigen
la vida del pueblo. Cada una de las leyes es denominada HALAJÁ.
Como ya no había una Ley escrita y otra Ley Oral a partir
de determinado momento todos los agregados y las renovaciones fueron
hechas de forma escrita, ya que todas eran disposiciones, reglamentos
y leyes escritas. El TALMUD contiene la AGADÁ además
de la HALAJÁ. La HALAJÁ regula las relaciones entre
el hombre y Dios y entre el hombre y su prójimo, establece
las leyes y reglamentos. La AGADÁ trata de las leyenda, las
tradiciones no religiosas, creencias, ideas y moral.
En la GUEMARÁ aparecen las discusiones sin determinar cual
de las partes tiene razón; por lo tanto, desde que se completó
el TALMUD de Babilonia, los sabios de la HALAJÁ debieron
decidir respecto de los temas pendientes y de las preguntas y problemas
que fueron surgiendo. Desde entonces en adelante han seguido apareciendo
textos agregados por los eruditos.
Un párrafo de la MISHNÁ de 5 o 6 líneas tendrá
de 20 a 30 hojas de explicación. Hubo manuscritos fragmentarios
anteriores, pero la primera edición completa del TALMUD es
de los años 1520-1523, en Venecia en la edición Bomberg.
El texto está impreso con dos comentarios: Rashi y TOSAFOT.
Y llegó el momento de referirnos a Rashi (Rabenu Shlomó
Itzjaki), quien vivió en el siglo XII, y está considerado
como el más grande exégeta tradicional de la TORÁ
y del TALMUD, uno de los más importantes POSKIM (legisladores)
de la HALAJÁ y uno de los modeladores del idioma hebreo.
Sus explicaciones se transformaron en parte integral e inseparables
del TALMUD por su claridad, su síntesis, su precisión
y su aguda capacidad de explicación. Cada página del
TALMUD contiene la MISHNÁ, arriba al centro, la GUEMARÁ,
debajo de la MISHNÁ, a un costado y parte de la parte de
abajo (en el margen interno) los comentarios de Rashi, y en la parte
externa de cada página, las TOSAFOT (adiciones), de los tosafosistas
(BAALÉ HA-TOSEFOT) los que vivieron en Francia, Inglaterra
y Alemania.
Entre los Siglos XII y XIII aparecen dos grandes sabios, ambos nacidos
en España, pero que por diversas razones, fundamentalmente
persecuciones religiosas, tuvieron que emigrar a otros lugares:
Moshé Ben Maimón "Rambam" (Maimónides)
y Moshé Ben Najmán "Ramban" (Najmánides).
Maimónides fue uno de los más grandes pensadores judíos
de toda la historia. En su gran libro MISHNE TORÁ (el único
que escribió en hebreo) resumió las leyes y las MITZVOT
(preceptos, leyes o enseñanzas; en la TORÁ hay 613).
Rambam fue médico personal del Sultán de Egipto y
escribió varios libros de medicina, además de ser
NAGUID (Jefe de la Comunidad Judía de Egipto), escribió
también el MORE NEVUJIM (Guía de los perplejos) apoyado
en Aristóteles, el más grande filósofo griego
y hasta describió la organización del futuro estado
judío ideal en ERETZ Israel regido por las leyes bíblicas
(esto en el Siglo XII). Debido a su racionalismo radical y a su
identificación de los principios del judaísmo con
los de la filosofía y la ciencia fueron en más de
una ocasión quemados sus libros. Como pasaría cinco
siglos después con Baruj Spinoza fue admirado y reconocido
por algunos mientras otros execraron de sus ideas por ser estas
demasiado profundas, nuevas y difíciles de aceptar por las
mentes obtusas, dogmáticas y sectarias. Ramban (Najmánides)
casi un siglo después de Rambam (Maimónides) defendió
y explicó sus ideas y tuvo que participar en las obligadas
controversias entre monjes dominicos y eruditos judíos, en
éste caso las organizadas por Jacobo I, Rey de Aragón.
La controversia duró cuatro días, por la parte cristiana
discutía un judío apóstata. Y si vamos a referirnos
a todos aquellos (o los más que podamos) entre los que aportaron
toda su erudición y sabiduría al estudio del judaísmo,
a través de la TORÁ y el TALMUD principalmente, no
es posible tampoco dejar de nombrar el SHULJAN ARUJ, libro escrito
por Iosef Caro, uno de los sabios de Tzfat en el Siglo XVI.
Los Cristianos, al crear y establecer su propia religión,
cuyo punto de partida fue la religión judía, establecieron,
según sus criterios y formas de ver las cosas que el judaísmo
es una religión y nada más. Desde el punto de vista
hebraico esto es totalmente erróneo, existe la religión
judía, naturalmente, pero el judaísmo es mucho más
que eso, es, a partir del TALMUD, una práctica normativa,
una filosofía de la vida, una concepción ética.
Somos un pueblo que parte desde Abraham, una nación que durante
muchos siglos no tuvo territorio y que en la actualidad, aun teniéndolo,
no vive en él más que una parte de ese pueblo errante,
perseguido, execrado, masacrado, pero por muchas razones respetado
y admirado por las mentes más lúcidas.
El TALMUD (fundamentalmente el de Babilonia) tuvo una influencia
fundamental en la historia judía a lo largo de los siglos.
Se convirtió en el valor básico, en muchos lugares
casi el único valor, de la tradición judía,
el fundamento de las ideas y aspiraciones judías y la guía
de la vida diaria. Los restantes componentes de la cultura nacional
cobraban relieves únicamente en la medida en que se hallaban
insertos en el TALMUD. En casi todos los períodos anteriores
a la Edad Moderna, el TALMUD fue el principal objeto de estudio
y educación en las comunidades judías; toda las circunstancias
y los acontecimientos exteriores no parecían sino incidentes
transitorios; la única realidad auténtica y permanente
era la del TALMUD.
Es imposible concebir y entender la historia de Grecia sin tener
en cuenta a Zeus, Apolo, Prometeo. No es posible darse cuenta del
significado de la llamada democracia griega (que según nuestros
conceptos actuales no lo era) sin saber quienes eran las Musas,
que cosa era el Oráculo de Delfos o documentarse acerca del
Vellocino de oro. Porque la historia de un pueblo no es solamente
la crónica de los acontecimientos sino también el
nivel científico que poseían, sus criterios, su geografía
y su sicología, y más que todo eso sus creencias,
hayan sido estas verdaderas o falsas, eso no tiene demasiado importancia.
Etnólogos, antropólogos, arqueólogos, lingüistas
e historiadores han estudiado desde múltiples ángulos
y puntos de vista La TORÁ y han llegado a la conclusión
de que ésta no fue dictada a Moisés por Dios sino
que fue escrita en el transcurso de varios siglos y por diferentes
redactores. Esto no la desmerece absolutamente en nada. Si las cosas
son así es un mérito enorme que durante mucho tiempo
y por diversos hombres se haya escrito una obra tan bella, tan ética,
con preceptos y Mandamientos para hacer mejores a los propios hombres,
la más grande creación de la naturaleza o de Dios,
según tenga uno concepciones religiosas o no. Un polaco o
un mexicano pueden ser cristianos o no. Serán un polaco y
un mexicano religiosos o serán un polaco y un mexicano no
creyentes. ¿Y los judíos, sean polacos, mexicanos,
cubanos, portugueses o turcos dejarán de ser judíos
aunque no sean creyentes? Consideramos que ha quedado suficientemente
claro que el judaísmo no es solamente una religión.
A partir de finales del Siglo XIX y mucho más aun en el Siglo
XX y en lo poquito que llevamos del Siglo XXI, o sea en el Tercer
Milenio de la Era Común, existe un alto porcentaje de personas
que se consideran judíos y están interesados en el
judaísmo, incluso centenares de miles que han ido a vivir
a Israel, en donde nació el judaísmo, pero que no
son religiosos y que de ninguna manera consideran que eso sea un
obstáculo para su judaísmo. La TORÁ, dictada
a Moisés por Dios en el Sinaí o redactada por sabios
y eruditos, hombres morales y de gran inteligencia sigue siendo
el punto de partida de nuestro pueblo. Sea historia cierta o leyenda
de gran belleza es lo que determinó que de su estudio permanente
surgiera el TALMUD, obra de grandes enseñanzas y de moralejas
válidas para mejorar a los seres humanos. El TALMUD fue durante
alrededor de 15 siglos la muralla tras la que se protegían
los judíos para poder sobrevivir en un mundo que los acosó,
asesino y segregó tanto. Es absolutamente indudable que el
pueblo judío se encerró dentro del TALMUD durante
siglos para protegerse de las agresiones externas y lograr mantener
sus creencias, sus costumbres, su esencia y hacer posible que el
judaísmo llegara hasta nuestros tiempos y que permanezca
y permanecerá durante muchos siglos más sin el más
mínimo lugar a dudas.
|