
La Literatura, Espejo de
la Vida
Por: Mara Steiner
El pueblo hebreo aparece en el mundo como el Pueblo
del Libro. Esto puede entenderse en dos sentidos: Un pueblo portador
del "Libro", de La Biblia, que en calidad de fruto literario
representa un mar de conocimientos, una fuente inagotable de búsquedas;
comprender La Biblia es ahondar en el pasado y establecer los fundamentos
del futuro. Por otro lado, un Pueblo para el cual los libros en
general son una predilección, una creación espiritual.
La literatura hebrea comienza con los libros que
conforman lo que hoy conocemos como la Biblia. La esencia del mundo
parece concentrarse en la letra bíblica. Bien lo dijeron
los talmudistas respecto de la Biblia "revuelve en ella y revuelve
en ella, que todo lo hallarás en ella".
Después de la Biblia comienzan los tiempos galúticos
de la historia judía. Años de diáspora, destierro,
exilio, persecuciones. La literatura debía limitarse, en
forma y en contenido a resolver los problemas cotidianos que planteaba
la fidelidad a una idea, la bíblica, y la realidad dura que
era necesario enfrentar. Ahí nace el Talmud, ese gigantesco
mar de interpretaciones del texto bíblico que reúne
legislación junto con imaginación.
Así lo exigían los duros tiempos de la dispersión:
consolidar el alma del pueblo en el módulo de lo Santo- Absoluto,
procurando de esta manera preservar lo absoluto de la existencia
judía precisamente en las circunstancias de la diáspora
cuando todos los eventos naturales parecían señalar
y prever la caducidad de esa existencia.
En la Edad Media, la poesía judía tuvo un importante
florecimiento. Se destaca la figura de Yehuda Halevi (1080-1140),
considerado una personalidad por su estilo y técnica así
como por la profundidad de sus sentimientos. Nació en Toledo,
España. Poseía amplios conocimientos de la cultura
judía y árabe. Su creación poética se
destaca por la riqueza de sus expresiones y por su fuerza, así
como por su variedad formal: poesía litúrgica, cántigas
de amigo, poemas sabáticos, proverbios, adivinanzas, poemas
de amor, etc. Asimismo cultivó una forma de texto lírico
que se cuenta entre las primeras en lengua romance de la Península
Ibérica: las jarshas, estribillos en mozárabe escrito
en caracteres hebreos.
La máxima figura de la Edad Media fue Maimónides (1138-1204)
con su Mishná Torá y Guía de los Perplejos.
Maimónides nació en Córdoba, España.
Toda su infancia transcurrió entre viajes y huidas de los
fanáticos musulmanes. A los 28 años emigró
con su familia a Marruecos y posteriormente se estableció
en Egipto. Con posición racionalista negó las creencias
místicas y las tradiciones ocultistas. Fue un escritor muy
prolífico, creador de obras filosóficas y teológicas,
poesía, matemáticas, medicina y astronomía.
Su nombre fue alabado, aún en vida, en toda la diáspora
judía
En el Siglo XVIII, con la emancipación, termina para los
judíos del centro y este de Europa la Edad Media y se inicia
la Haskalá o Ilustración, con la que querían
abolirse las barreras que apartaban al judaísmo del mundo.
El precursor del Iluminismo fue Moses Mendelsshon (1729-1786). Nació
en Alemania y fue un dirigente espiritual del judaísmo alemán,
filósofo y exégeta. Moses Mendelsshon buscó
el modo en que el judío pudiera adaptarse al Estado Europeo
moderno, y sus aspiraciones, a una conciencia y cultura nacionales
uniformes que borraran las diferencias entre las diversas colectividades.
Su objetivo era preparar a los judíos para sus condiciones
de vida en la diáspora. Aceleró la difusión
del alemán entre los judíos de Europa central con
su traducción de la Biblia a este idioma. Basó el
carácter específico del judío de la diáspora
en la religión.
Prontamente los judíos se adaptaron al cambio para participar
del nuevo mundo. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, aparecieron
escritores como Mendele Mojer Sforin (el abuelo de la literatura
en idish), Sholem Aleijem (el hijo de la literatura idish) y I.L.Peretz
(el nieto de esta literatura).
Asimismo surgen poetas que pasan del idish al hebreo como Jaim N.
Bialik, considerado el más grande poeta hebreo de los tiempos
modernos. Surge Martín Buber, gran filósofo espiritualista,
compenetrado con el jasidísmo, que es un movimiento socio-religioso
con raíces místicas que expresa su devoción
por Dios a través de las plegarias. Buber fue educador de
una generación de sionistas germano-judíos.
Hasta principios del siglo XX las letras hebreas se desarrollaron
principalmente en los países europeos. Posteriormente surge
en Palestina un centro literario que va tomando fuerza. Al crearse
el Estado de Israel en 1948, la vida literaria judía adquiere
un nuevo carácter. En esta tendencia se destaca Shmuel Iosef
Agnon, premio Nobel de Literatura en 1966. Un gran intérprete
del alma judía, Agnón se considera un neo-romántico
con tendencias religiosas, y con anhelo y amor a Israel. Constantemente
manifiesta una profunda fe en la misión espiritual de su
pueblo.
En la actualidad, la literatura judía se alimenta de personalidades
como Elie Wiesel, sobreviviente de Auschwitz, quien retrata importantes
características de la posición judía, con la
conciencia de la muerte adquirida en el Holocausto. Hay también
una serie de escritores israelíes como Amoz Oz, A.B. Ieoshúa,
David Grossman, judíos que intentan dar una visión
del sionismo y del judaísmo de nuestra época.
No podemos terminar esta nota sin hablar de Isaac Bashevis Singer,
Premio Nobel de Literatura en 1978. Periodista, crítico y
escritor, se concentró en la cultura polaca de antes de la
guerra para proyectar las fuerzas internas en imágenes derivadas
del folklore.
Muchos otros nombres serían necesarios para hacer referencia
a la literatura judía tanto en la diáspora como en
Israel. La literatura es "Espejo de la Vida", es por ello
que este breviario pretende ser sólo una invitación
a reflejarnos y acercarnos a nuestra historia a través de
alguno de estos grandes exponentes.
Fuentes consultadas:
Periódico Tribuna Israelita: El Pueblo del Libro.
Barylko Jaime: Introducción al judaísmo, Fleishman
y Fischbein Ed., 1977, Argentina.
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